"Conviene reír antes de ser felices, por miedo de morir sin haber reído" - Jean de La Bruyère

El hacer de los pensamientos positivos un hábito no es difícil, pues, desde el primer instante en que vemos el lado bueno de las cosas, nos damos cuenta que es imprescindible para vivir en paz con nosotros mismos. Al practicar lo anterior unas cuantas veces, el cerebro, inconscientemente, lo convierte en un acto habitual. Es cuando aprendemos a sacar provecho de este preciado don, que nos damos cuenta de los sufrimientos innecesarios que han provenido de pequeñeces, a lo largo de los años.


Si bien es cierto que los seres humanos nos encontramos en una búsqueda constante de la felicidad, muchas veces ignoramos el esfuerzo que ello implica: agradecer a la vida y al prójimo, compartir y brindar amor, entre otras cosas. Aunque, lo más significativo respecto al tema, es la forma en que nos tomamos la vida. Debemos hallar gracia en las cosas y situaciones que se nos presentan a diario. La clave radica en reír hasta de lo más mínimo, puesto que, llorar es muy fácil y lo hacemos frecuentemente. Así que, debemos aprovechar incluso los más pequeños motivos para ser felices, antes de que sea demasiado tarde para el arrepentimiento. 

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