El acoso escolar es una realidad. La agresión, tanto física como verbal, es un comportamiento que surge en niños y jóvenes cuyos padres ausentes son la principal causa y no sólo me refiero a la ausencia física, sino también a la ausencia emocional, puesto que muchos creen que criar a un hijo se trata sólo de satisfacer sus necesidades básicas, sin tener en cuenta la importancia de la comunicación asertiva que se requiere para establecer lazos fuertes en la relación, de modo que educan indirectamente a personas con baja autoestima, intolerantes y poco empáticas. Asimismo, la principal causa de la baja autoestima es la falta de una visión clara sobre sí mismo y su propósito en la vida. Sin embargo es inútil centrarse sólo en la causa sin hallar alguna solución para el problema.
El ser humano evoluciona hasta el día de su muerte corporal y liberación espiritual, esto quiere decir que hemos creado nuestro auto-concepto y por ende, nuestra autoestima en identidades que cambian conforme conocemos a otras personas y vivimos nuevas experiencias, de modo que no podemos aferrarnos a ser víctimas de las circunstancias. En esta vida, tenemos derecho a ser quien queramos ser, siempre y cuando nos satisfaga y no haga daño a los demás.
Es por esto, que escribo a todos aquellos que se sienten víctimas, así como también a quienes se sienten con derecho de agredir a otros, 5 razones para encaminar tu vida y dejar ser:
- Eres un ser humano único, con características y capacidades especiales que cumplen un papel importante en el mundo.
- Tu valor no depende del éxito académico o social, sino de tus intentos por ser cada día mejor.
- Eres el único que va a permanecer contigo toda la vida.
- Tanto tus defectos, como las dificultades que se presenten en tu vida, forjan tu personalidad y te hacen aún más maravilloso.
- Aquello que crees con todas tus fuerzas, así es. Si crees que eres invencible, los demás lo notan; si crees que eres un fracasado, los demás también lo notan, aunque al final todos siguen con sus vidas.
En conclusión, nosotros mismos disponemos del poder para no dañar a otros, así como también para no permitir que alguien nos haga daño y eso, depende del amor propio.

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