No hay en el mundo un ser tan noble como el perro.
Estos animales son como ángeles enviados a la tierra, para protegernos
y amarnos, brindándonos afecto y fidelidad. Ningún ser humano tiene la
certeza de haber tenido un amigo tan fiel e incondicional, hasta que adopta a un perro para su
compañía. Ellos nos enseñan el verdadero valor de la amistad, pues están
dispuestos a dar más de lo que reciben. Son extremadamente agradecidos, hasta
el punto de arriesgar su vida sólo por nosotros.
Asimismo, por su comportamiento, se observa una completa admiración, ellos confían en las personas y esperan con paciencia, un amor correspondido. Sin embargo,
los humanos somos seres tan imperfectos y cometemos tantos errores, que no
sabemos actuar de manera adecuada frente a dicha situación y, en lugar de eso,
muchas veces descargamos nuestro enojo y demás emociones negativas en estos
seres indefensos.
Para concluir, los perros son seres nobles y fieles; así que, las personas debemos,
como acto de agradecimiento, tratar de igualar ese amor y aprender de aquella nobleza para mantener la paz en el mundo.

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